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De lo “Fatal”, florece un talento: estudiante albertiano logra destacada participación en concurso

Recorriendo los pasillos del colegio, abrigados bajo los techos de las salas y pisando el mismo suelo que incontables jóvenes, nuestros estudiantes redactan día tras día sus sueños, capítulo tras capítulo, escribiendo con la pluma del esfuerzo y la ilusión. Recientemente, uno de ellos, Maximiliano, agregó un especial episodio a su historia.

Durante el mes de mayo se llevó a cabo la convocatoria para participar en el concurso “Escríbele a Constitución”, instancia de participación escolar gestionada a través del DAEM de nuestra comuna, en que se abría la posibilidad de echar a volar la imaginación de los jóvenes escritores maulinos, teniendo como telón de fondo la perla del maule, sus calles, personajes y rincones.

Fue en este contexto que Maximiliano Gutiérrez, novel albertiano perteneciente al 2° medio C y participante del taller de periodismo del colegio, tomó la iniciativa y decidió responder a la invitación con un texto de autoría propia titulado “Fatal.”. Tal sería la calidad de su escrito que fue nombrado en el segundo lugar del concurso en la categoría de 1° a 2° de enseñanza media.

La ceremonia de premiación fue llevada a cabo el día 29 de julio del presente año, en las dependencias de la biblioteca municipal, a eso de las once de la mañana. En la ocasión, tomaron parte diferentes autoridades comunales, entre las que se destaca la presencia del alcalde de nuestra ciudad, don Fabián Pérez, así como también la participación de don Iván Gutiérrez, coordinador del DAEM y quien además fue el encargado de recepcionar los escritos participantes. Cabe destacar al profesor de nuestro colegio, don Matías Riveros, responsable de informar sobre la existencia del concurso a Maximiliano y quien lo acompañó a recibir el reconocimiento.

Al ser consultado sobre la experiencia, estas fueron las palabras del flamante nuevo escritor:

“Me enteré de la convocatoria en el mes de junio. Fue raro, el profesor me dijo que había un concurso y mientras estaba en RRSS, vi un post sobre el “asesino del zodiaco” y ahí pensé que una historia de asesinatos estaría interesante. Luego me fui de vacaciones y una semana antes de la fecha tope para la recepción de trabajos me encontraba escuchando música y ahí se me ocurrió la premisa. Me gustó la idea de situar una historia propia en la ciudad de Constitución. Me gusta reflejar la realidad en lo que escribo, por eso quise expresar algo que, si bien no he experimentado, tiene un tono de realidad.”.

“Fatal.” es un relato envolvente, que consigue mantener la atención del lector en cada una de sus líneas. Bajando por Prieto, recorriendo la Alameda, cruzando por la esquina de nuestro colegio hasta la pileta en plaza de armas, el autor nos invita a vivir una experiencia ficticia, pero llena de espacios comunes que cada uno de nosotros ha recorrido alguna vez, lo que agrega una sazón única al clímax del texto.

Los días seguirán pasando y los talentos de los estudiantes seguirán surgiendo. Maximiliano seguirá escribiendo y así mismo, otros sueños continuarán floreciendo. Como comunidad estamos orgullosos y felices de poder compartir esta noticia con todas y todos ustedes e invitamos a nuestros jóvenes albertianos a que sigan alimentando sus aptitudes.

Sin más preámbulos, nos complace compartir “Fatal.”, de Maximiliano Gutiérrez.



Fatal.


Son aproximadamente las 22:55, voy en un Uber en dirección al pasaje donde queda mi casa. Tomo mi teléfono y con tristeza entro al último chat, el cual tiene mis sentimientos y mentiras. “Te extraño” le dejé en el mensaje, para posteriormente apagar el celular y ver que ya me encontraba en casa. Todo está silencioso, sólo tiro mis cosas por ahí y me dirijo a la cocina a comer algo. Tomo suavemente el cuchillo y comienzo a pelar unas papas, al momento de cortarlas, en un desliz, hizo que la fuente con agua se tintara de carmesí y dolor.

Vendé la mano y en vez de seguir cocinando me rendí y me tiré sobre la cama, me acomodé y cerré los ojos hasta ya no escuchar nada. Lamentablemente a los minutos los volví a abrir, el sueño y el cansancio estaban aún conmigo y mi cuerpo no me dejaba descansar, el hecho de repetir una y otra vez, ya me estaba aburriendo. Asfixiado, con esa palabra describiría él cómo me sentí bajo esa situación y ese estrés. Tomé mi celular, me puse una chaqueta negra y sin avisar, salí de la casa. Prendí el teléfono mientras bajaba por Prieto, iba en dirección a la alameda, mi celular comenzó a sonar, muchos mensajes de preocupación y yo no había dado respuestas hace varios minutos, tomé asiento en una banca cerca de la mitad y leí sus mensajes.

“Eres una persona despreciable, por favor, no te vuelvas a acercar”. Aquello decía el último mensaje. En un arranque de ira e impotencia, lancé el celular contra el piso, provocando el quiebre de la pantalla. Uno de estos fragmentos cayendo en mi ojo, un baño de sangre, así lucía la alameda. Al menos esa era la perspectiva con la cual podía ver ahora. Junto a la sangre, gotas de lluvia llegaron al lugar. Dejé tirado el aparato, para caminar y danzar a través de la calle, los faroles de medianoche me iluminaban el camino, mi nueva dirección el ahogar mis penas, avancé lentamente e incluso diría que cojeando. Mi cuerpo avanzaba con delicadeza, estiraba mis brazos y mis muñecas de forma artística, con la mente en las nubes y el cuerpo en la miseria. Llegué a la esquina del colegio San Alberto cuando me desplomé y aparecí ya en la esquina de la plaza. Rápidamente, me acerqué a la fuente del centro y junto a mis penas hundí mi cabeza en el agua, dejé fluir mis pensamientos junto al aire que aún se encontraba en mi cuerpo, sólo para después levantar la cabeza y observar a quien estaba buscando. Me limité a acercarme para luego tomarla de la cintura y apegarme a su cálido cuello, comencé a saborear y disfrutar. En ese momento juntos, nos recostamos en el pasto húmedo, el lugar se encontraba vacío y la lluvia ya se habría detenido, calidez junto a ella, solté su cuerpo y dulcemente me acerque a su pecho. "Lamento que tengamos que compartir un destino similar" dije mientras me encontraba escuchando como sus latidos disminuían, las palmas se volvían frías, mi amor se volvió más ardiente, tu tendrías una muerte fatal, y yo, un fatal sueño. Desperté observando que eran las 05:05, aún faltaba para mi alarma así que decidí seguir durmiendo.

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